La vida de Cecco Angiolieri (1260-1312/3?) corre exactamente paralela a la del Dante. Aunque nacido y muerto en Siena, como Dante, se vio envuelto en los entuertos entre güelfos y gibelinos; como
Dante, conoció el exilio y el vagabundeo; como Dante, eligió el toscano para su escritura, lengua que después, con razón o sin ella, sería lo que hoy llamaríamos italiano. Como Dante, tuvo su
Beatrice, o mejor dicho, su Becchina, hija de un zapatero. No le fue muy fiel, por cierto. Su vida abunda en burdeles, tabernas, amantes; y también en multas y estafas. Sus hijos renunciaron a la
herencia; es que ésta sólo consistía en deudas.
Il Dante y Cecco fueron amigos por un tiempo, por lo que se colige de poemas del último; después, archienemigos. Cecco gastó parte de su tiempo en satirizar a su ilustre contemporáneo; las respuestas de Dante lamentablemente se han perdido. Su lírica es jocosa y desenfadada. De ello dan cuenta un centenar y medio de sonetos salvados, que lo acercan a la Carmina Burana. El que presentamos es el más célebre.
La traducción intenta seguir las reglas del soneto, aunque con libertades en la disposición de las rimas de los tercetos. A esto agréguense algunos arcaísmos y algún neologismo que imita verbos propios del italiano. Que Cecco no me maldiga demasiado; seguro que está en alguno de los círculos del Inferno que inventó su contemporáneo; el Paradiso lo hubiera aburrido demasiado.
S’I’ FOSSE FOCO
S’i’ fosse foco, arderei’l mondo;
s’i’ fosse vento, lo tempesterei;
s’i’ fosse acqua, i’ l’annegherei;
s’i’ fosse Dio, mandereil’en profondo;
s’i’ fosse papa,
sare’allor giocondo,
che tutti’i cristiani
imbrigherei;
s’i’ fosse ’mperator, sa’ che
farei?:
a tutti mozzarei lo capo a
tondo.
S’i’ fosse morte, andarei
da mio padre;
s’i’ fosse vita, fuggirei da
lui:
similemente farìa da mi’
madre.
S’i’ fosse Cecco, com’i’
sono e fui,
torrei le donne giovani e
leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.
Si yo fuese fuego, ardería al mundo;
si fuese viento, lo tempestadería;
si fuese agua, yo lo anegaría;
si fuese Dios, lo iría a lo profundo;
si fuese papa, me sentiría
jocundo,
y todos los cristianos se
intermatarían;
si fuese emperador, ¿sabes qué
haría?
degollaría a todos en un solo
segundo.
Si fuese muerte, me iría
con mi padre;
si fuese vida, de él yo me
huiría;
del mismo modo haría con mi
madre.
Si fuese Cecco, que es lo
que soy y he sido,
con jóvenes y bellas damas me
iría,
viejas y feas con otros hagan nido.
Imagen: Retrato imaginario de Il Cecco, por el xilografista contemporáneo Pietro
Parigi.
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