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28 diciembre 2010 2 28 /12 /diciembre /2010 21:58

 

 

 

 

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Del poeta nacional de Portugal, Luís Vaz de Camões (1524-1580), los siglos pasados prefirieron su epopeya Os Lusíadas en detrimento de su lírica, donde dejó testimonio de sus aventuras, sus amores, sus desdichas, y sobre todo, de su sabiduría poética. Hoy quizás ese épos cristiano y nacionalista, como en otros lares la Araucania, la Austríada o la Jerusalén Libertada, no nos conmueva tanto como las epopeyas homéricas o las gestas medievales. Pero las Rimas de Camões nos siguen apabullando con su exquisitez; siglos de cántigas galaico-portuguesas y de poetas formadores pareciera se fueron soldando para esperar su venida.

Aquí presentamos una sextina, que Portugal tanto usó, al menos en comparación con su poca presencia en el Siglo de Oro español. Nacida en la Provenza del XII, consta de 29 versos en estrofas de 6 y una coda de tres; un exacto malabarismo reitera las palabras finales, en un esquema que quizás sea ocioso dar. Agreguemos solamente que esas palabras, en un gran poeta como Camões, resultan a la postre corazones y precisos nudos tanto formales como semánticos.

 

 

SEXTINA 



Foge-me pouco a pouco, a curta vida,
E por caso é verdade que inda vivo;
Vai-se-me o breve tempo de ante os olhos;
Choro pelo passado; e, enquanto falo,
Se me passam os dias passo a passo,
Vai-se-me, enfim, a idade e fica a pena. 

Que maneira tão áspera de pena!
Que nunca ua hora viu tão longa vida
Em que possa do mal mover-se um passo.
Que mais me monta ser morto que vivo?
Pera que choro, enfim? pera que falo,
Se lograr-me não pude de meus olhos?

Ó fermosos, gentis e claros olhos,
Cuja ausência me move a tanta pena,
Quanta se não compreende enquanto falo!
Se, no fim de tão longa e curta vida,
De vós me inda inflamasse o raio vivo,
Por bem teria tudo quanto passo.

Mas bem sei que primeiro o extremo passo
Me há-de vir a cerrar os tristes olhos,
Que Amor me mostre aqueles por que vivo.
Testemunhas serão a tinta e pena,
Que escreverão de tão molesta vida
O menos que passei, e o mais que falo.

Oh! que não sei que escrevo, nem que falo!
Que se de um pensamento noutro passo,
Vejo tão triste género de vida
Que, se lhe não valerem tanto os olhos,
Não posso imaginar qual seja a pena
Que traslade esta pena com que vivo.

Na alma tenho confino um fogo vivo,
Que, se não respirasse no que falo,
Estaria já feita cinza a pena;
Mas, sobre a maior dor que sofro e passo
Me temperam as lágrimas dos olhos,
Com que, fugindo, não se acaba a vida.

Morrendo estou na vida, e em morte vivo;
Vejo sem olhos e sem língua falo;
E juntamente passo glória e pena.

 

 

 

 


 

SEXTINA

 

Poco a poco de mí se huye la vida,

Si es que acaso es verdad que sigo vivo;

Se me va el breve tiempo ante los ojos;

Lloro por el pasado; y en cuanto hablo,

Se me pasan los días paso a paso,

Se me va, en fin, la vida; resta la pena.

 

¡Qué manera tan áspera de pena!

Que nunca tuvo una hora tanta vida

Sin que pueda del mal moverse un paso.

¿Qué me importa estar muerto o estar vivo?

¿Para qué lloro, en fin? ¿Y para qué hablo,

Si engañarme no pude de mis ojos?

 

¡Oh hermosos, gentiles, claros ojos,

Cuya ausencia me mueve a tanta pena,

Que ni yo comprendo bien de lo que hablo!

Si, al final de tan corta y larga vida,

De vos aun me inflamare el rayo vivo,

Por bien tendría todo cuanto paso.

 

Sé más bien que antes el extremo paso

A cerrar vendrá aquí mis tristes ojos,

Sin que Amor muestre aquellos por que vivo.

Testigos serán la tinta y la pena,

Que escribirán de tan molesta vida,

Mi poco devenir, lo mucho que hablo.

 

¡Oh! ¡Que no sé lo que escribo o lo que hablo!

Que si de un pensamiento al otro paso,

Veo tan triste género de vida,

Que si no le valieran tantos ojos,

No puedo imaginar cuál fuera pena

Que pena tradujera con que vivo.

 

Tengo siempre en el alma un fuego vivo,

Que, si no respirase cuando hablo,

Estaría hecha ceniza esta pena;

Pero, por más dolor que sufro y paso,

Atempéranme lágrimas los ojos,

Con que huye, aunque no halla fin, la vida.

 

            Muriendo estoy en vida, y en muerte vivo;

            Veo sin ojos y sin lengua hablo;

            Y juntamente paso gloria y pena.

 

 

 

 


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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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Comentarios

Sofía Serra Giráldez 12/30/2010 17:35


Será un juego malabar, pero pocas veces se contempla tanta autenticidad y vida manifiestas a través de las palabras. Soberbio, embriagador, rebosante de pensamiento y lirismo, poesía en verdad a
todas luces.
Y desde luego, no pasa el tiempo por ella.


Presentación

  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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