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10 abril 2013 3 10 /04 /abril /2013 23:47


 

I

 

Nunca algo

cerrado – prieto

− definitivo como

un párpado de Odilon Redon

 

Todo tan

provisorio

− el todo es provisorio pero

hay vidas más

provisorias que otras

mosaicos que no encajan

retazos que no huelen

ni suturas

ni cesuras

 

Por supuesto – qué digo

si miro vidas aún más interinas

paupérrimas pero

si apenas conscientes

de sí mismas

 

Mi verso

no es hilo

y mintió el laberinto

porque toda poterna

es también provisoria

y el bicho bicorne

no se deja al degüello

y se espeja inclusive

en paredes opacas

 

Ni un solo verso

Ni un hilo

Sólo postergación

y nada

 

El inconcluso amor

o el retomado

o el vigilado en vigilias sin rocío

ni estrella perceptible

 

(Maté a fuerza de neón

constelación entera)

 

Armé los lechos

busqué los techos

y nunca salí de la llanura

− avocado al temblor ante las cimas

 

Maté lo justo

y lo injusto

y me quedé conmigo

provisorio

no sé muy bien en cuál

platillo de balanza

 

II

 

Una resurrección

tardía.

Hubo otras previas

que maquillaron las muertes circunspectas

e ilegítimas.

 

Por inercia

por costumbre

o por jurisprudencia

espero otra

(y el día en que no llegue).

 

Pero algún día sí que me hartaré

de ser un fénix con tan breves ciclos

de una ceniza cada vez más húmeda.

En un bestiario cada vez más terco

en definir su híbrido de monstruos.

 

III

 

¿Qué deseo?

 

Que los muertos se mueran del todo:

que se dejen de joder con su agonía.

 

Que los vivos estén vivos del todo:

que se dejen de joder con su agonía.

 

Estoy anclado

y soy el hierro del ancla, el nudo, el cabo,

el navío, el umbrío fondeadero.

 

De serlo todo,

¿qué quedo?

 

Si me fragmento,

¿qué quedo?

 

Quedo y deseo

un orbe todo

que sustraiga a los muertos

de los vivos.

 

IV

 

Oscurecí los días; iluminé las noches.

Al día le es más fácil la tiniebla.

La noche es más difícil:

ni neón ni pabilos

alejan el hedor de las velludas

estrellas fenecidas.

 

No hay aves carroñeras que nos basten

ni mañanas alegres como ritos

de consagración de vida nueva.

 

Así alquitrán, despojos, plumas, huesos,

en el desván de todo el firmamento

y su suburbio, es decir,

el piso en el que piso.

 

Tembladeral o quieto

como aquellas regiones

inmunes a los sismos.

 

Si todo está inconcluso

(inconcluso a fuerza de perderse),

si todo está yacente en lo confuso,

¿de qué me vale este papel o aquel,

o el beatífico polvo

sobre ellos?

 

  

 

 

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Poesías
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  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional. Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".

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