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19 octubre 2012 5 19 /10 /octubre /2012 01:09

 

 

De los vastos paisajes humanos y divinos que nos ha dejado Grecia, Ulises tiene una excusa extra para ser un personaje eterno y remasterizable en cualquier tiempo y en cualquier geografía. Además del valor intrínseco de su ser y sus aventuras, metáforas privilegiadas de lo humano, el texto que le dio vida, La Odisea, tiene un final tan abrupto que se presta a ser uno mismo el que prolongue esa aventura que ya los antiguos no querían dar por terminada. Hemos recolectado algunas magníficas secuelas de ese seminal poema; aunque abundan los nombres famosos entre sus autores, el criterio ha sido puramente hedónico. No seguimos un hilo cronológico; sólo nos hemos impuesto privilegiar a traductores argentinos, algunos de ellos no tan conocidos como se lo merecieran. En un par de textos damos nuestras propias traducciones. Contrario a nuestra costumbre, y por falta de espacio, no damos versiones bilingües.

 

 

elementales_sirenas_ulises.jpg

 

 

PLATÓN (427-347 a. C.)

República, X, 620cd – El mito escatológico: Ulises elige ser, por fin, Nadie.

Traducción de Conrado Eggers Lan (1927 – 1996)

 

…y la de Ulises, a quien por azar le tocaba ser la última de todas [las almas], que avanzaba para hacer su elección y, con la ambición abatida por el recuerdo de las fatigas pasadas, buscaba el modo de vida de un particular ajeno a los cargos públicos, dando vueltas mucho tiempo; no sin dificultad halló una que quedaba en algún lugar, menospreciada por los demás, y, tras verla, dijo que habría obrado del mismo modo si le hubiera tocado en suerte ser la primera, y la eligió gozosa.

 

JAMES JOYCE (1882 – 1941)

Última página del Ulises: monólogo de Molly Bloom (=Penélope)

Traducción de Jorge Luis Borges (1899 – 1986)

 

... usaré una rosa blanca o esas masas divinas de lo de Lipton me gusta el olor de una tienda rica salen a siete y medio la libra o esas otras que traen cerezas adentro y con azúcar rosadita que salen a once el par de libras claro una linda planta para poner en medio de la mesa yo puedo conseguirla barata dónde fue que las vi hace poco soy loca por las flores yo tendría nadando en rosas toda la casa Dios del cielo no hay como la naturaleza las montañas después el mar y las olas que se vienen encima después el campo lindísimo con maizales trigales y toda clase de cosas y el ganado pastando te alegraría el corazón ver ríos y bañados y flores con cuanta forma Dios creó y olores y colores saltando hasta de los charcos y los que dicen que no hay Dios me importa un pito lo que saben por qué no van y crean algo yo siempre les decía libre­pensadores o como quieran llamarse que se quiten las telarañas después piden berreando un cura al morirse y a qué santos es porque temen el infierno por su mala conciencia sí ya los conozco bien cuál fue la primer persona en el universo antes que hubiera alguien que lo hizo todo ah eso no lo saben ni yo tampoco están embromados eso es como atajarlo al sol de salir Para vos brilla el sol me dijo el día que estábamos tirados en el pasto de traje gris y de sombrero de paja cuando yo lo hice declarárseme sí primero le di a comer de mi boca el trocito de torta con almendras y era año bisiesto como éste sí ya pasaron 16 años Dios mío después de ese largo beso casi pierdo el aliento sí me dijo que yo era una flor serrana sí somos flores todo el cuerpo de una mujer sí por una vez estuvo en lo cierto y para vos hoy brilla el sol sí por eso me gustó pues vi que él comprendía lo que es una mujer y yo sabía que lograría engatusarlo siempre y le di todo el gusto que pude llevándolo despacito hasta que me pidió que le contestara que sí y yo no quise contestarle en seguida sólo mirando el mar y el cielo pensando en tantas cosas que él no sabía de fulano y zutano y de papá y de Ester y del capitán y de los marineros en el muelle a los brincos y el centinela frente a la casa del gobernador con la cosa en el salacot pobre hombre medio achicharrado y las chicas españolas riéndose con sus mantones y peinas y los remates de mañana los griegos y los judíos y los árabes y hombres de todos los rincones de Europa y el mercado cloqueando y los pobres burritos cayéndose de sueño y los tipos cualquiera dormidos en la sombra de los portales y las ruedas grandotas de las carretas de bueyes y el castillo de miles de años sí y esos moros buenos mozos todos de blanco y con turbantes como reyes haciéndola sentar a una en su tendencia y Ronda con las ventanas de las posadas ojos que atisban y una reja escondida para que bese los barrotes su novio y los bodegones a medio abrir toda la noche y las castañuelas y aquella noche en Algeciras cuando perdimos el vapor las castañuelas y el sereno pasando quietamente con su farol y Oh ese torrente atroz y de golpe Oh y el mar carmesí a ve­ces como fuego y los ocasos brillantes y las higueras en la Alameda sí y las callecitas rarísimas y las casas rosadas y amarillas y azules, y los rosales y jazmines y geranios y tu­nas y Gibraltar de jovencita cuando yo era una Flor de la Montaña sí cuando me até la rosa en el pelo como las chicas andaluzas o me pondré una colorada sí y como me besó junto al paredón morisco y pensé lo mismo me da él que otro cualquiera y entonces le pedí con los ojos que me pidiera otra vez y entonces me pidió si quería sí para decirle sí mi flor serrana y primero lo abracé sí y encima mío lo agaché para que sintiera mis pechos toda fragancia sí y su corazón como enloquecido y sí yo dije sí quiero Sí.


 ulises

 

 

CONSTANTINO KAVAFIS (1863 – 1933)

Ítaca

Traducción de Horacio Castillo (1934 – 2011)

 

Cuando emprendas el regreso a Ítaca,
ruega que el camino sea largo,
lleno de aventuras, de conocimiento.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al irritado Poseidón, no les temas;
no hallarás tales cosas en tu camino
si tu pensamiento es elevado, si una sublime
emoción embarga tu espíritu y tu cuerpo.
A los Lestrigones y los Cíclopes,
al feroz Poseidón, no los encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si tu alma no los pone ante ti.

Ruega que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que lleno de placer y alegría
entres a puertos vistos por primera vez;
detente en los mercados fenicios
y adquiere hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano,
y toda clase de perfumes voluptuosos,
todos los perfumes voluptuosos que puedas;
visita muchas ciudades egipcias
para aprender más y más de los sabios.

Ten siempre en tu mente a Ítaca.
Tu meta es llegar allí.
Pero no apresures de ninguna manera el viaje.
Mejor que dure muchos años,
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Ítaca te dé riquezas.

Ítaca te dio el hermoso viaje.
Sin ella no hubieras salido del camino.
Pero ya no tiene nada para darte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Tan sabio como has llegado a ser, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido qué significan las Ítacas.

 

 

JOACHIM DU BELLAY (1522 – 1560)

Soneto XXXI – Feliz quien, como Ulises…

Traducción propia

 

Feliz quien, como Ulises, fin da a su travesía,

O como el argonauta que conquistó el toisón,

Y de regreso, lleno de experiencia y razón,

Entre los suyos vive el resto de sus días.

 

¡Ay! ¿Cuándo hacia mi aldea retornaré la vía

(La chimenea espera, humeando),  en cuál sazón

Veré otra vez las vallas de mi pobre mansión,

Esa provincia íntima que a nada más se alía?

 

Me place más la casa que hicieron mis abuelos

Que los audaces frontis en el romano suelo:

Me placen no los mármoles sino pizarra fina:

 

Más mi Loire de los galos que el Tíber de latinos;

Más mi aldea, Liré, que el monte Palatino;

Más que el aire de mar, la dulzura angevina.

 

greek


DANTE ALIGHIERI (1265 – 1321)

Infierno, XXVI: El último viaje de Ulises

Traducción de Bartolomé Mitre (1821 – 1906)

 

Mi guía, al observarme así abstraído, 
"Un espíritu", dice, "en cada hoguera, 
de lo que lo devora va vestido." 

Respondí: "Tu palabra verdadera 
confirma la verdad por mí sentida; 
pero, además, bien penetrar quisiera 

"quién es aquel que, en llama bipartida, 
surge, como en la pira que a los manes 
de Eteocle y Polinice fue encendida." 

Y respondió: "Del fuego en los afanes, 
Ulises y Diomedes, como hermanos, 
pagan a la ira eterna sus desmanes. 

"Lloran porque en su muro, a los troyanos, 
con doloso caballo, abrieron puerta, 
por do salió la estirpe de romanos. 

"Lloran el fraude, que Deidamia muerta 
aun deplora de Aquiles, su alma triste, 
y el Paladión que hurtó su mano experta." 

"Si dentro de la llama que los viste 
hablar pueden", le dije, "yo te ruego, 
y te vuelvo a pedir por cuanto existe, 

"no me niegues hablarles desde luego, 
pues la llama de cuernos coronada 
me llama con deseos sin sosiego." 

Y él a mí: "Tu plegaria es alabada, 
y por eso la acojo complacido; 
mas debe ser tu lengua moderada; 

"déjame hablar, pues bien he comprendido, 
lo que deseas, porque fueron griegos, 
y tu idioma les es desconocido." 

Al acercarse los cornudos fuegos, 
cuando al maestro pareció oportuno, 
en esta forma dirigió sus ruegos: 

"Vosotros, los que vais de a dos en uno, 
dentro del fuego, por lo que hice en vida, 
si recordáis que en verso, cual ninguno, 

"fue por mí vuestra fama trascendida, 
parad, y por el fuego que atestigua 
vuestra muerte, decidme do fue habida." 

El alto cuerno de la hoguera antigua, 
como la llama que fustiga el viento, 
al par que estaba inmóvil la contigua, 

se agitó con activo movimiento, 
como lo hace al hablar la lengua humana, 
y echó hacia afuera su escondido acento: 

"Cuando libre de Circe la inhumana, 
que más de un año en Gaeta me retuvo, 
do antes de Eneas era soberana, 

"ni el cariño por mi hijo me contuvo, 
ni de mi viejo padre la ternura, 
ni el amor de Penélope me abstuvo, 

"de correr por doquier a la ventura, 
por conocer el mundo como experto, 
y al hombre con sus vicios y cultura. 

"Lancéme sin temor en mar abierto, 
con sólo un leño, y tuve por compaña 
pocos hombres, mas todos de concierto. 

"Vi las costas del mar hasta la España, 
en Marruecos, y en la isla de los Sardos, 
y las comarcas que en contorno baña. 

"Mis compañeros, viejos y ya tardos, 
cual yo también, llegamos al Estrecho 
donde Hércules plantó firmes resguardos, 

"para marcar al hombre fatal trecho; 
Ceuta dejé de un lado a la partida, 
y Sevilla quedó por el derecho: 

"¡Hermanos, que entre riesgos sin medida, 
tocáis, dije, el extremo de occidente, 
en la corta vigilia de la vida, 

"aprovechad la fuerza remanente! 
No os privéis de la máxima experiencia, 
de hallar en pos el sol mundo sin gente. 

"De noble estirpe es vuestro ser esencia: 
para alcanzar virtud habéis nacido, 
y no a vivir cual brutos sin conciencia. 

"De los míos, el ánimo aguerrido 
esta arenga conforta, y su osadía, 
nadie, ni yo, la hubiera contenido. 

"La popa vuelta adonde nace el día, 
en alas locas vueltos nuestros remos, 
vamos a izquierda siempre, en nuestra vía. 

"Del otro polo, las estrellas vemos 
en la noche, y abajo no aparecen 
del horizonte nuestro los extremos. 

"Cinco lunas renacen y decrecen, 
con la luz por debajo de la luna, 
desde el gran paso en que los mares crecen, 

"cuando aparece una montaña bruna 
por la larga distancia, levantada 
cual hasta entonces no era vista alguna. 

"¡Oh, alegría, que en llanto fue trocada! 
Que de la nueva tierra un torbellino 
bate la proa la nave tormentada. 

"Tres vueltas le hace dar en remolino; 
sube la popa al enfrentar la tierra, 
baja la proa, y el querer divino 

"al fin el mar sobre nosotros cierra." 

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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