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11 noviembre 2010 4 11 /11 /noviembre /2010 19:20

 

 

 

a Marina Falconat

 

 

 

Para muchos, André Chénier (1762-1794) sólo representa el nombre de una de las obras maestras del bel canto, la sublime ópera de Umberto Giordano. Pese a que escritores como Pushkin o Rubén Darío se autoproclamaron sus deudores, se lo suele enviar hoy a los manuales de literatura y poco más.

Nacido en Constantinopla, bebió lo helénico y lo latino desde su infancia, desde los paisajes y los libros. En vida apenas publicó un par de poemas, mientras que su obra póstuma engrosaría varios volúmenes, producto de un escritor que solo tenía 32 años al momento de su muerte bajo el Terror, unas horas antes de la propia muerte de Robespierre, a quien se opuso. Bucólicas, Yambos, Hermes, son sus legados esenciales; quitó al verso francés la linealidad, lo enriqueció con elementos de la sintaxis latina como el encabalgamiento y el hipérbaton (que el Siglo de Oro español tanto había utilizado en su momento), y amó aquello ubicuo que denominamos “clásico” pero sin lo anodino a que habían reducido el legado antiguo demasiados poetastros de su tiempo. Desde Sainte-Beuve en adelante, se ha discutido si verlo como un neoclásico, como un clásico tardío, como un precursor del romanticismo, un antecesor de la modernidad que implantarían Nerval y Baudelaire, o del parnasianismo de Leconte de Lisle y Heredia. Tamaña divergencia quizás aumente nuestro escepticismo ante la validez de ciertos nomencladores. Después de todo, ¿por qué un poeta tiene que ser siempre precursor de algo o alguien y no él mismo?

El poema que nos ocupa, del ciclo de las Bucólicas, tiene como paisaje el sur itálico, tan caro a Teócrito y Virgilio: un viaje trunco que parte de Tarento (Apulia) hacia las costas de Camarina, Sicilia. Serenidad y tragicidad se combinan en esta obrita maestra, iniciada con una invocación y cerrada con una líquida metáfora afín a todo el texto. En la traducción, hemos respetado los recursos de la métrica alejandrina y la rima consonante en versos pareados, tan habituales en la poesía francesa, con los riesgos que la decisión entraña. Otros recursos se sacrifican o reemplazan; sirva como muestra inmediata las dos primeras líneas, donde el espléndido quiasmo original deviene en anáfora.

La  escultura, de Alexander Schoenewerk (1871), está inspirada en el poema y se encuentra en el Musée d’Orsay.

   

 

 la-jeune-tarentine-a-schoenewerk.jpg

 

 

 

La jeune Tarentine

 

Pleurez, doux alcyons, ô vous, oiseaux sacrés,
Oiseaux chers à Thétis, doux alcyons, pleurez.

Elle a vécu, Myrto, la jeune Tarentine.
Un vaisseau la portait aux bords de Camarine.
Là l'hymen, les chansons, les flûtes, lentement,
Devaient la reconduire au seuil de son amant.
Une clef vigilante a pour cette journée
Dans le cèdre enfermé sa robe d'hyménée
Et l'or dont au festin ses bras seraient parés
Et pour ses blonds cheveux les parfums préparés.
Mais, seule sur la proue, invoquant les étoiles,
Le vent impétueux qui soufflait dans les voiles
L'enveloppe. Étonnée, et loin des matelots,
Elle crie, elle tombe, elle est au sein des flots.

Elle est au sein des flots, la jeune Tarentine.
Son beau corps a roulé sous la vague marine.
Thétis, les yeux en pleurs, dans le creux d'un rocher
Aux monstres dévorants eut soin de la cacher.
Par ses ordres bientôt les belles Néréides
L'élèvent au-dessus des demeures humides,
Le portent au rivage, et dans ce monument
L'ont, au cap du Zéphir, déposé mollement.
Puis de loin à grands cris appelant leurs compagnes,
Et les Nymphes des bois, des sources, des montagnes,
Toutes frappant leur sein et traînant un long deuil,
Répétèrent : « hélas ! » autour de son cercueil.

Hélas ! chez ton amant tu n'es point ramenée.
Tu n'as point revêtu ta robe d'hyménée.
L'or autour de tes bras n'a point serré de nœuds.
Les doux parfums n'ont point coulé sur tes cheveux.

 

 


jeune-tarentine.jpg

 

 


La joven tarentina

 

Llorad, dulces alciones, oh pájaros sagrados,

Llorad, dulces alciones, de Thetis bien amados.

 

Supo Myrto de vida, la joven tarentina.

Llevábala la nave a playas camarinas.

Lentamente himeneo, canciones, la sonante

Flauta conducirla debíanla a su amante.

La llave vigilante guardó hasta ese momento

En el cofre de cedro su ajuar de casamiento,

Y el oro que habría sus brazos adornado

Y para los cabellos aromas preparados.

Pero, sola en la proa, invocando a los cielos,

El impetuoso viento que echa velas al vuelo,

La envuelve. De repente se ha quedado sola,

Y grita y cae y se hunde en el seno de las olas.

 

Al seno de las olas la joven tarentina.

Su bello cuerpo cubre la hondonada marina.

En hoyos pétreos Thetis no cesa de llorarla,

De monstruos voraces se apresura a ocultarla.

A sus órdenes pronto las Nereidas ornadas

La elevan por encima de húmedas moradas,

Y en ese monumento cercano a la ribera

La dejan dulcemente, del Céfiro a la vera.

Después a grandes gritos llaman a sus hermanas,

Y ninfas de los bosques, de riscos, de fontanas,

Golpeándose los senos, un gran luto llevando,

Un “¡ay!” en torno suyo repiten sollozando.

 

¡Ay, ay! Hasta tu amante ya no serás llevada

Y no tendrás las galas que visten las casadas.

El oro no dará a tus brazos sus destellos,

Ni pregnarán los dulces perfumes tus cabellos.

 

 

 

 

 


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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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Comentarios

María Ibáñez Requejo 12/11/2010 09:56


Hola acabo de conocer a André Chénier y buscando información sobre él, he dado con tu blog, me ha encantado lo que dices, y sobre todo me quedo con:
"Después de todo, ¿por qué un poeta tiene que ser siempre precursor de algo o alguien y no él mismo?"


Juan Carlos Sánchez Sottosanto 12/11/2010 13:42



Gracias, María, y espero sigas disfrutando del blog.


Y sí: suele suceder que los críticos literarios intenten a toda costa meter a un escritor en una corriente literaria y se olviden de que su yo poético puede exceder a las clasificaciones. Abrazo
cordial,


Juan Carlos



Marina 11/12/2010 13:34


AY, JUAN!QUÉ PUEDO DECIR DESPUÉS DE ESTO? ME SIENTO HONRADA CON TU DEDICATORIA.ENTRAR EN TU MAGNÍFICA PROSA Y MEJOR TRADUCCIÓN ES VOLVER EL TIEMPO ATRÁS. MEMORIA ASOCIATIVA X SENSACIONES, AL DECIR
DE PROUST.ME LLEVASTE DE LA MANO POR ESA MA...RAVILLOSA SENSACIÓN DE REVIVIR LO QUE SENTÍ EN MIS FELICES ÉPOCAS DE ESTUDIANTE, CUANDO VIAJÉ EN EL TIEMPO CON LOS CLÁSICOS.MARAVILOSO.POR ESO EL MUNDO
NECESITA POETAS Y ESCRITORES COMO VOS."EL MUNDO ESPERA A LOS POETAS CON LA OREJA Y EL ALMA PUESTAS AL PIE DE CADA SIGLO", EN PALABRAS DE MI AMADO E INIGUALABLE HERNÁNDEZ.ME REGLASTE UNA CARICIA AL
ALMA, QUE TANTA FALTA HACE. GRACIAS, AMIGO!!!!!!! ME CONOCÉS,Y, OBVIO, SABRÁS QUE SE ME PIANTARON VARIOS LAGRIMONES, PERO DE LOS BELLOS, DE LOS DE EMOCIÓN, TE QUIEROOOOOOOOOOOO.BESOS GORDOS.


clau... 11/11/2010 22:23


ufff!!!...sublime frero! cuán identificada me siento con esta tarentina! sabes cómo me encanta el lirismo y el glamour de estas tragedias!. Te tomás pocas licencias o casi ninguna...siempre tan
fiel al texto!. Soy tu fan num. 1 y no soy MISERY aunque me encantaría tenerte encerrado en mi rancho unos cuantos días jejejejej. CONGRATULATIONS!


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  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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