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15 octubre 2009 4 15 /10 /octubre /2009 02:33



Desde el Libro Egipcio de los Muertos hasta hoy, escritores y gatos han deambulado en buena compañía. La libertad, la misantropía, el misterio con que el gato se rodea, parecen hallar su espejo y sociedad perfecta en el poeta. Límite entre la domesticación y una jungla no perdida por completo, el gato deviene fácilmente en símbolo.

Elijo al azar algunos gatos “literarios” que vienen a mi memoria: el inefable gato de Cheshire, que se desvanece hasta dejar en el aire sólo su sonrisa; el Beppo de los sonetos de Borges; el gato negro de Poe; el gato burgués de un poema de Tolkien que a pesar de soñar con ratones con manteca no olvida el tigre que fuera otrora; la Oda al Gato, de Neruda; el Negro de París, de Osvaldo Soriano; y también, por qué no, el Gato con Botas.

En Baudelaire los gatos son recurrentes; tres poemas les dedica en Las Flores del Mal y múltiples menciones en el resto de su obra. Amigo de noctámbulos, aliados a recuerdos, símbolos de libertades perdidas, los gatos de Baudelaire van a la cabeza de la mascotería de las Letras.

 

 

XXXIV. - Le chat

 

Viens, mon beau chat, sur mon coeur amoureux;

Retiens les griffes de ta patte,

Et laisse-moi plonger dans tes beaux yeux,

Mêlés de métal et d'agate.

 

Lorsque mes doigts caressent à loisir

Ta tête et ton dos élastique,

Et que ma main s'enivre du plaisir

De palper ton corps électrique,

 

Je vois ma femme en esprit. Son regard,

Comme le tien, aimable bête,

Profond et froid, coupe et fend comme un dard,

 

Et, des pieds jusques à la tête,

Un air subtil, un dangereux parfum

Nagent autour de son corps brun.

 

 

XXXIV - El gato

 

Échate, hermoso gato, sobre mi corazón enamorado;

guarda las garras,

y déjame atisbar entre tus ojos

mixturas de metal y ágata.

 

Cuando mis dedos acarician lento

tu cabecita y tu dorso elástico,

cuando mi mano se embriaga de placer, palpando

tu cuerpo eléctrico,

 

una mujer regresa hacia mi espíritu. Y mira

tal como tú, amable bicho,

profunda y fría, filosa e hiriente como saeta.

 

Y en torno nadan, circunscribiendo

su cuerpo bruno, de pie a cabeza,

un sutil aire y los perfumes amenazantes.

 

 

LI. - Le chat

 

I

Dans ma cervelle se promène,

Ainsi qu'en son appartement,

Un beau chat, fort, doux et charmant.

Quand il miaule, on l'entend à peine,

 

Tant son timbre est tendre et discret;

Mais que sa voix s'apaise ou gronde,

Elle est toujours riche et profonde.

C'est là son charme et son secret.

 

Cette voix, qui perle et qui filtre

Dans mon fonds le plus ténébreux,

Me remplit comme un vers nombreux

Et me réjouit comme un philtre.

 

Elle endort les plus cruels maux

Et contient toutes les extases;

Pour dire les plus longues phrases,

Elle n'a pas besoin de mots.

 

Non, il n'est pas d'archet qui morde

Sur mon coeur, parfait instrument,

Et fasse plus royalement

Chanter sa plus vibrante corde,

 

Que ta voix, chat mystérieux,

Chat séraphique, chat étrange,

En qui tout est, comme en un ange,

Aussi subtil qu'harmonieux!

 

II

De sa fourrure blonde et brune

Sort un parfum si doux, qu'un soir

J'en fus embaumé, pour l'avoir

Caressée une fois, rien qu'une.

 

C'est l'esprit familier du lieu;

Il juge, il préside, il inspire

Toutes choses dans son empire;

Peut-être est-il fée, est-il dieu?

 

Quand mes yeux, vers ce chat que j'aime

Tirés comme par un aimant,

Se retournent docilement

Et que je regarde en moi-même,

 

Je vois avec étonnement

Le feu de ses prunelles pâles,

Clairs fanaux, vivantes opales,

Qui me contemplent fixement.

 

LI. - El gato

 

I

En mi pensamiento se pasea,

como en su apartamento un bello gato.

Encantador y fuerte.

Y dulce. Su maullido apenas se percibe,

 

tan tierno su timbre, tan discreto;

esté apacible o gruña,

su voz es siempre espléndida y profunda.

Es ese su encanto y su secreto.

 

Esa voz perlada que se filtra

en mis concavidades tenebrosas,

como innúmero verso me complace,

como droga que estimula la alegría.

 

Adormece todas las crueldades,

el éxtasis en ella se aposenta;

y para volverse inteligible

prescinde de palabras.

 

No. No sé de otro cordófono,

instrumento perfecto,

que de mi corazón pueda realmente

tensar su más vibrante cuerda,

 

que esa tu voz, oh misterioso gato,

gato seráfico,

extraño,

tan sutil y armonioso como un ángel. 

 

II

De su pelaje blondo y bruno

brota un perfume tan dulce, que una noche,

y tan sólo una vez, bastó tocarlo

para quedarme impregnado de su bálsamo.

 

Espíritu hogareño,

él juzga, inspira, manda

todas las cosas que su imperio conforman.

¿Es él un dios? ¿Acaso un duende?

 

Cuando mis ojos, hacia el amado gato

van, como a una piedra imántica,

hacia mí se regresan dócilmente,

y me miro a mí mismo,

 

y con asombro,

compruebo el fuego de sus pupilas pálidas

y en la mirada fija,

vivientes ópalos, translúcidos fanales.

 

 


LXVI. - Les chats

 

Les amoureux fervents et les savants austères

Aiment également, dans leur mûre saison,

Les chats puissants et doux, orgueil de la maison,

Qui comme eux sont frileux et comme eux sédentaires.

 

Amis de la science et de la volupté

Ils cherchent le silence et l'horreur des ténèbres;

L'Erèbe les eût pris pour ses coursiers funèbres,

S'ils pouvaient au servage incliner leur fierté.

 

Ils prennent en songeant les nobles attitudes

Des grands sphinx allongés au fond des solitudes,

Qui semblent s'endormir dans un rêve sans fin;

 

Leurs reins féconds sont pleins d'étincelles magiques,

Et des parcelles d'or, ainsi qu'un sable fin,

Etoilent vaguement leurs prunelles mystiques.

 

 

LXVI. - Los gatos

 

Los amantes fervientes y los austeros sabios,

adoran por igual, en la estación senecta,

los dulces, recios gatos, orgullo de la casa,

friolentos como ellos, como ellos, sedentarios.

 

Amigos de la ciencia y la voluptuosidad,

prefieren el silencio y el horror de las tinieblas;

si su fiereza fuera domable a servidumbre,

los fúnebres corceles serían del Erebo.

 

Adoptan, pensativos, las nobles actitudes

de las grandes esfinges que esconden los desiertos,

entregadas a un sueño que finge ser eterno.

 

Sus lomos fecundantes de mágicos destellos

se llenan, y el oro, como una fina arena

sus místicas pupilas en átomos constela.

 

 

 

 Imágenes: Gato, escultura egipcia en el Louvre; Chat Noir, afiche de Théophile Alexandre Steinlen (1896)

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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