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15 septiembre 2009 2 15 /09 /septiembre /2009 23:25




Hablar de los desafíos que presenta una traducción es caer en un lugar común. Hablemos de algunos a los que me enfrenté con este, uno de los poemas emblemáticos de
Las Flores del Mal. Baudelaire opta por lo general por el muy arraigadamente francés alejandrino; aquí elige el metro menor; en español, lo más parecido sería el romance. En mi versión se han convertido en endecasílabos: las economías de las lenguas no marchan parejas…

Con su elección, el poeta trata de reconstruir el aire popular de su borracho soliloqueante. Traducido y releído más tarde, me he llevado una sorpresa. Es una versión muy poco literal, más bien libérrima. El esfuerzo estuvo en crear un borracho asesino creíble. Así, se han introducido ciertos ritmos que lo acercan a una milonga, un tango, no sé bien; y con ellos, varios argentinismos o rioplatensismos. Sobre el resultado, juzgue el lector.

 

 

Le vin de l'assassin

 

 

Ma femme est morte, je suis libre!

Je puis donc boire tout mon soûl.

Lorsque je rentrais sans un sou,

Ses cris me déchiraient la fibre.

 

Autant qu'un roi je suis heureux;

L'air est pur, le ciel admirable...

Nous avions un été semblable

Lorsque j'en devins amoureux!

 

L'horrible soif qui me déchire

Aurait besoin pour s'assouvir

D'autant de vin qu'en peut tenir

Son tombeau; - ce n'est pas peu dire:

 

Je l'ai jetée au fond d'un puits,

Et j'ai même poussé sur elle

Tous les pavés de la margelle.

- Je l'oublierai si je le puis!

 

Au nom des serments de tendresse,

Dont rien ne peut nous délier,

Et pour nous réconcilier

Comme au beau temps de notre ivresse,

 

J'implorai d'elle un rendez-vous,

Le soir, sur une route obscure.

Elle y vint! - folle créature!

Nous sommes tous plus ou moins fous!

 

Elle était encore jolie,

Quoique bien fatiguée! et moi,

Je l'aimais trop! voilà pourquoi

Je lui dis: Sors de cette vie!

 

Nul ne peut me comprendre. Un seul

Parmi ces ivrognes stupides

Songea-t-il dans ses nuits morbides

A faire du vin un linceul?

 

Cette crapule invulnérable

Comme les machines de fer

Jamais, ni l'été ni l'hiver,

N'a connu l'amour véritable,

 

Avec ses noirs enchantements,

Son cortège infernal d'alarmes,

Ses fioles de poison, ses larmes,

Ses bruits de chaîne et d'ossements!

 

- Me voilà libre et solitaire!

Je serai ce soir ivre mort;

Alors, sans peur et sans remord,

Je me coucherai sur la terre,

 

Et je dormirai comme un chien!

Le chariot aux lourdes roues

Chargé de pierres et de boues,

Le wagon enragé peut bien

 

Ecraser ma tête coupable

Ou me couper par le milieu,

Je m'en moque comme de Dieu,

Du Diable ou de la Sainte Table!

 

 

 

El vino del asesino

 

 

¡Ya se murió, por fin, y quedé libre!

Ahora sí me pondré borracho en serio.

Qué manera de romperme los oídos

cada vez que yo volvía sin dinero.

 

Soy tan feliz como si fuera un rey;

el aire es puro, el cielo es admirable…

Y pensar que fue un verano semejante

aquel en que me enamoré de ella.

 

La horrible sed que me destroza,

para calmarla sería necesario

tanto vino como el que cupiera

en su sepulcro - lo cual no es decir poco.

 

Yo la arrojé al fondo de ese pozo,

yo mismo fui tirando sobre ella

todas las piedras que pude encontrar cerca.

Comienza el desafío de olvidarla.

 

En nombre de los tiernos juramentos,

de los que nada puede desligarnos,

y con la excusa de reconciliarnos,

y regresar a aquellos buenos tiempos

 

de la embriaguez primera, le pedí

que viniera a una cita por la noche.

Y ella vino, nomás, la pobre loca.

¡Todos estamos más o menos locos!

 

Ella aún conservaba su belleza

aunque ya un poco ajada. En cuanto a mí

la amaba demasiado: suficiente

razón para decirle: Has de morir.

 

No podrán comprenderme. ¿Ni siquiera

de entre tantos estúpidos borrachos

uno que sueñe en las noches mórbidas

con hacer del vino una mortaja?

 

Toda esa crápula que se cree invencible,

como si fueran máquinas de hierro,

ningún verano y ningún invierno

jamás supo en verdad qué es el amor,

 

con sus encantamientos de negrura,

con su cortejo de gritos de ultratumba,

con su veneno en frascos, con sus lágrimas,

con el chirriar de cadenas y osamentas.

 

Y aquí estoy pues, sin trabas, solitario.

Y por la noche me agarraré una tranca,

ya sin temor y sin remordimientos,

hasta caer en tierra sin remedio,

 

para dormir a pata ancha como un perro.

Y que las ruedas  pesadas de los carros,

cargados como están de piedra y barro

o un tren implacable, lo que sea,

 

revienten mi cabeza de culpable,

o me corten el cuerpo por el medio:

lo mismo me da reírme de ellos,

que de Dios, que del cielo, que del Diablo.

 

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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Comentarios

pancho 05/16/2011 04:08


no me gusto tu traducción espero nunca leer tu novela, por cierto soy admirador de sabato y estoy seguro que vos eres un pendejo


Juan Carlos Sánchez Sottosanto 05/16/2011 04:24



Gracias y espero encuentres otras mejores. Espero que nunca leas mi novela - felizmente está agotada. Lo de pendejo no sé cómo tomarlo, Sr. Pancho Anónimo. Por cierto, no me place Sábato, aunque
al menos su editor le impedía tener una sintaxis y una ortografía tan pésimas como la tuya.



Bufona 09/17/2009 04:22

Oh! Me gustó mucho. Un saludo.

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  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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