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15 agosto 2009 6 15 /08 /agosto /2009 06:03


De las múltiples y célebres versiones de Don Juan (Tirso de Molina, Goldoni, Zorrilla, Lord Byron, Pushkin, la ópera de Mozart…), cada una condicionada por las variables ideológicas de la época, Baudelaire elige la de su compatriota Molière,
Don Juan, ou Le festin de pierre, y de hecho hace alusiones a varios episodios de la obra. Representada en 1665, sin caer en el tenebrismo de Tirso, tampoco es una comedia propiamente dicha, dado el dramatismo que carga. En este Don Juan, la esposa legítima recibe el nombre de Elvira y es descripta como magra, casta y siempre en espera de poder recuperar a su esposo y redimirlo. El padre se llama Don Luis, totalmente avergonzado de la conducta de su hijo, con quien disputa en una de las escenas. El criado se apela Sganarelle, invención completa de Molière y el personaje que da a la obra su matiz más desopilante; Sganarelle vive reclamando el pago de su salario, e incluso la obra se cierra con Don Juan hundiéndose en los infiernos y el criado todavía reclamando. Como vemos, Baudelaire repite estos caracteres esenciales, así como el convidado de piedra, que aquí conduce la barca. En cuanto a Don Juan mismo, al matiz seductor que le asigna Tirso, Molière agrega el de hipócrita y librepensador. Sabemos que el romanticismo adoptó para Don Juan características nuevas, esto es, su humanidad, la cual, contrario a los dramas previos, permite que un Don Juan arrepentido a último momento se salve del infierno (como también sucede con Fausto, condenado en Marlowe, rescatado en Goethe). Sin embargo, el Don Juan de Baudelaire trasciende esta lectura. No solo no se salva, sino que ahora afronta el infierno con total displicencia, consecuente con lo que su vida ha sido. En este sentido, la versión es originalísima, además de su indudable belleza formal.

 

 

 

 

Don Juan aux enfers

 

Quand Don Juan descendit vers l'onde souterraine

Et lorsqu'il eut donné son obole à Charon,

Un sombre mendiant, l'oeil fier comme Antisthène,

D'un bras vengeur et fort saisit chaque aviron.

 

Montrant leurs seins pendants et leurs robes ouvertes,

Des femmes se tordaient sous le noir firmament,

Et, comme un grand troupeau de victimes offertes,

Derrière lui traînaient un long mugissement.

 

Sganarelle en riant lui réclamait ses gages,

Tandis que Don Luis avec un doigt tremblant

Montrait à tous les morts errant sur les rivages

Le fils audacieux qui railla son front blanc.

 

Frissonnant sous son deuil, la chaste et maigre Elvire,

Près de l'époux perfide et qui fut son amant,

Semblait lui réclamer un suprême sourire

Où brillât la douceur de son premier serment.

 

Tout droit dans son armure, un grand homme de pierre

Se tenait à la barre et coupait le flot noir,

Mais le calme héros, courbé sur sa rapière,

Regardait le sillage et ne daignait rien voir.

 

 

 

 Don Juan en los Infiernos

 

Cuando pasó Don Juan las aguas subterráneas

y a Caronte pagó el obligado óbolo,

una sombra mendiga, ojos fieros de Antístenes,

con brazos vengativos empuñó los dos remos.

 

Mostrándole sus senos pendientes, sus vestidos

abiertos, mujeres agitadas en negro firmamento

como una gran manada de ofrecidas víctimas

con un largo mugido detrás de él arrrastrábanse.

 

Sganarelle riéndose le reclamaba el pago,

en tanto que Don Luis con un trémulo dedo

mostraba a todo muerto que erraba en la ribera

aquel cínico hijo que burlara sus canas.

 

Tiritando en su luto, la casta y magra Elvira,

tan cerca de ese pérfido que fuera esposo, amante,

aún le reclamaba la suprema sonrisa

donde brillara, dulce, la promesa lejana.

 

En su armadura rígido, un gigante de piedra

la nave timoneaba y hendía la onda negra.

Pero el héroe, impávido, apoyado en su estoque,

la estela contemplaba sin dignarse a ver nada.

 

Notas: Caronte es el barquero de los infiernos en la mitología grecorromana (y también en la Commedia dantesca). Antístenes (444- 370 a. C.) fue discípulo de Sócrates y maestro de Diógenes el Cínico; vinculado al grupo de los "socráticos menores", por oposición a Platón. Preocupado por la cuestión ética, retoma elementos de la sofística (en especial de Gorgias) como el negar la posibilidad de la ciencia, mientras que su ideal moral es el una vida autosuficiente, elemental, libre de necesidades, que rechaza las convenciones sociales, se conecta con la naturaleza y ve como meta incluso la rudimentariedad de los animales. La "mirada" que Baudelaire le atribuye se debe a las representaciones artísticas que de él han quedado.

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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Comentarios

Juan Daniel 04/28/2016 03:04

Me encantó la interpretación del poema

Presentación

  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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