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7 agosto 2009 5 07 /08 /agosto /2009 01:40


para Anita Tamagno, que sabiamente gusta de Baudelaire

 

 

Este soneto pertenece – y no – a Las Flores del Mal. La paradoja es simple: no figura en ninguna de las dos primeras ediciones del libro, únicas supervisadas por su autor. Sí aparece en la tercera, póstuma, preparada por amigos de Baudelaire, no sabemos muy bien cuán acorde con la decisión última de éste. De hecho, Baudelaire estuvo trabajando en su obra hasta último momento, y dejó inconclusos varios proyectos de prólogo.

Otra pregunta surge: ¿por qué, si es un “epígrafe” (un texto que se supone inicia una obra), en esa edición tercera figura entre los últimos? En la disposición realizada por sus amigos, parece más un epílogo que un epígrafe.

¿Cuál es el “libro condenado”? Las propias Flores del Mal. Al menos en tres sentidos: “condenado” como sinónimo de maldito a los ojos del propio autor; condenado por la sociedad pacata y burguesa que no ahorró en escándalos; y más literalmente, la primera edición fue sometida a juicio y censura en un episodio vergonzoso de la historia francesa. Seis textos fueron prohibidos y extirpados, como Lesbos, que hoy nos puede sonar como un poema pueril. Ese mismo año (1857) también fue procesado Gustave Flaubert por su Madame Bovary. Tal moralina farsesca recuerda la interdicción a Molière de su Tartufo, precisamente el modelo literario más perfecto del santurrón hipócrita.

Estamos, pues, ante un metatexto que, inversamente, remite a (o desde) Las Flores del Mal, sea que lo consideremos como parte del libro o como un poema suelto insertado en él por decisión ajena.    

 

 

Épigraphe pour un livre condamné

 

Lecteur paisible et bucolique,
Sobre et naïf homme de bien,
Jette ce livre saturnien,
Orgiaque et mélancolique.

Si tu n’as fait ta rhétorique
Chez Satan, le rusé doyen,
Jette ! tu n’y comprendrais rien,
Ou tu me croirais hystérique.

Mais si, sans se laisser charmer,
Ton œil sait plonger dans les gouffres,
Lis-moi, pour apprendre à m’aimer ;

Âme curieuse qui souffres
Et vas cherchant ton paradis,
Plains-moi !… Sinon, je te maudis !

 

 

 

Epígrafe para un libro condenado

 


Lector pacífico y bucólico,

señor correcto, sobrio, ingenuo,

tira este libro saturnino,

melancólico y orgiástico.

 

Si no cursaste tu retórica

con Satán, decano astuto,

tíralo, nada entendiste

o me creerías un histérico.  

 

Pero si, sin embrujarte,

tu ojo sabe del abismo,

¡léeme!, y aprende a amarme.


Alma insólita que sufres
persiguiendo el paraíso,
¡piedad tenme!… ¡o te maldigo!





Imagen: cenotafio de Baudelaire, en el cementerio de Montparnasse, París. 


 

 

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Traducciones propias
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Comentarios

Camilo Rua 11/23/2010 16:33


Aclaro, no es la mía, es otra que he leído pero que me parece mejor:


Lector apacible y bucólico,
Sobrio e ingenuo hombre de bien,
Tira este libro saturnal,
Orgiástico y melancólico.

Si no has estudiado retórica
Con Satán, el astuto decano,
¡tíralo!, no entenderías nada,
o me creerías histérico.

Mas si, sin dejarse hechizar,
Tus ojos saben hundirse en los abismos,
Léeme para aprender a amarme;
Alma singular que sufres
Y vas buscando tu paraíso,
¡compadéceme!... si no, ¡te maldigo!


La tuya no me gusta, porque por ejemplo, al principio no respeta la rima original que surge de las terminaciones "bucolique" y "mélancolique"; en el segundo renglón de la primera estrofa, estás,
evidentemente, mandando al averno el "et" (me imagino que vos estudias o sos traductor profesional) ¿O es que en las traducciones es válido cambiar tan decididamente la estructura formal del poema?
Porque hombre, yo respecto del francés no soy más que un profano, pero me parece que homme de bien, significa "hombre de bien". Me parece, digo, que tu traducción de esa oración le quita la
sonoridad que tiene el original, y el ritmo.

Ahora, cuando en la segunda estrofa dices "nada entendiste", me parece que cometes un error. (Si mi corrección está errada, corrígeme) Lo traduces como si fuese un pasado, y creo que comprendrais
está en condicional, y que, por lo tanto, traduciría, "comprenderías" o "entenderías", como, creo, acertadamente lo hace la traducción que te dejé.

En la penúltima estrofa, omitiste la traducción de "ploinger", Baudelaire utilizó el verbo por algo, me parece que altera hondamente la significación del poema. El poeta pensó en uno ojo que se
hundía en los abismos. Si bien vos respetaste el singular y la traducción que te dejo no, tu traducción altera más el sentido de la frase que el cambio en el número.

Finalmente, me parece claro que el verbo plaindre significa compadecer, y que por lo tanto, plains-moi!, como imperativo no puede traducir más que, simple y llanamente, "¡Compadéceme!"¿Y por qué
traduces sinon como "o" si la palabrita significa "si no"?

En fin, por esas razones no me gusta tu traducción. (De antemano te agradezco cualquier corrección puesto que de francés sé muy poco)


Juan Carlos Sánchez Sottosanto 11/23/2010 18:27



Gracias, Camilo. Aclaro que, más que traductor profesional, soy poeta. Tb aclaro que, en el ámbito de la traducción y y menos en el de la traducción poética, no hay ciencias exactas, hay teorías.
He tomado de ellas lo que he podido. En el caso de la presente traducción, decidí traducir sin rima (en otras, he buscado la rima con el esfuerzo que eso implica) y por lo tanto, una rima
consonante en medio de otras disonantes me parecía un dislate. Por supuesto que no es una traducción literal; para literalidades, honestamente doy el texto original. En este caso, como en la
mayoría, SÍ RESPETO LA MÉTRICA, PORQUE CONSIDERO QUE HACE AL RITMO Y QUE ESE RECURSO ES TAN IMPORTANTE COMO LO SEMANTICO. Puedes comprobarlo contando las sílabas, cosa que tu traducción no hace.
En esa decisión, subjetiva y criticable como cualquier otra, hay cosas que se pierden y cosas que se ganan. Si la traducción fuera literalidad pura, entonces hasta las partículas y los pronombres
deberían aparecer. Digo esto, no como excusa, sino para mostrar lo arduo de la traducción poética. Te invito a ver el esfuerzo que eso implica, por ejemplo, en labores más recientes, como La
joven tarentina de Chénier, http://sanchezsottosanto.over-blog.es/article-lajoventarentina-60780381.html, conseguir metro y rima y no
traicionar el sentido.


De todas formas, te invito a pasear por el blog y ver otros trabajos, como mi propia poesía. Un brazo cordial


Juan Carlos


 



Camilo Rua 11/20/2010 23:59


No me gusta la traducción al español, poco poética, algo muerta.


Juan Carlos Sánchez Sottosanto 11/21/2010 00:37



Ok; le agradecería que posteara aquí la suya.


Cordial,


Juan Carlos



Ana Tamagno 08/07/2009 22:59

ME-MUE-RO!!! O mejor aún, creo que de golpe me olvidé del achaque... ¡Qué dulce de tu parte! ¡GRACIAS! ¡Un beso enorme!
¿No dije ya que sos el colmo de la dulzura? Nuevamente, ¡gracias! Una y mil veces... Era exactamente lo que deseaba/necesitaba y nunca menos de lo que me esperaba de vos, menos después de la de Rimbaud, que me fascinó. ¡Qué grosso! La leo y la releo y es como escuchar una melodía que no se agota nunca.
Ya salió impresa y derechito a mi pizarra. Cuando algo me es valioso lo cuelgo enseguida en algún lugar de tránsito frecuente, jeje, ¡re obse!

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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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