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17 julio 2009 5 17 /07 /julio /2009 22:50



I - el abandono
 

en la postrer batalla

Héctor Priámida Domador de Caballos

sintió que los dioses ya no estaban

y que vanas habían sido las hecatombes de velludos carneros

y las plegarias a todos los dioses y las diosas

y vano

engendrar a Astianacte que ahora

quedaría bajo la ira de esos dioses

 

pero los dioses sí estaban

solo que

inmersos íntegros en Su

Atributo de Ausencia

 

 

II - catálogo: la Beocia

 

Ilíada, ii

 

no figuraré en los catálogos

que monodiarán en las rapsodias

 

se quedarán sin nombre estas mis naves

esta mi patria o esta mi apátrida

partida / anónimos conmigo

los seres que en huestes me han seguido

ya sombras ya fantasmas ya lumínicos

ya luciérnagas tenues

 

no me mencionará Agamemnón Pastor de Hombres

entre selectos

no tendré la muerte de Patroclo

ni el periplo agridulce de Odiseo

 

: tarde entré en cada batalla

y temprano me salí de ellas

: tarde entregué mis partes de batalla

a veces olvidé hacerlo

 

y no me contaré entre los héroes

 

Ilión caerá y los aqueos

moriremos después: tarde o temprano

alguien dará olvido al epitafio

a los versos guerreros

a los poemas íntegros

 

me asomo al paisaje como a un monstruo

incomprensible

 

y si tarde partí y tarde obtuve

el rasguño en la lanza

tal vez también

a las sombras del Orco

descienda desgastado

longevo y sin haber

vivido

 

 

III - las troyanas

 

no es cierto que ha caído Troya

: caer puede sólo lo erigido

sobre cimientos pétreos

sobre estirpes de grava y de osamenta

 

lo que no es hoy nunca fue: que los rescoldos

engañen al iluso

al que cree en el tiempo en la osadía

del círculo o la línea

 

al exilio volvemos del que nunca

nos fuimos

: no arrean los aqueos nuestros cuerpos

sino la soledad en que partimos

el día en que nacimos

naciéndonos muriendo

 

y entonces refugiadas

en suburbios del mundo

 

que las naves que las costas que las tiendas

que los cuerpos hundiéndose en los cuerpos

son la dimensión de lo perdido

mucho antes de tronos y esponsales

de Príamo y de Hécuba

 

ventura es la aventura: del exilio

la Gracia de otro mar

la Noche de otra espera

 

IV - vísperas

 

en las almenas Príamo no llora

por su Hijo sino por el Guerrero

que ya no podrá

salvar a Troya

 

en las almenas Andrómaca no llora

por el Amado que le habrán quitado

sino por la esclava que será

un día u otro

 

en las almenas los soldados que

cerraron las poternas

no lloran por el Príncipe

sino por la noche cuando las

almenas y las poternas ardan

 

posiblemente aunque sordamente

casi invisible

sólo Hécuba llora por el Hijo

 

pero es vano llorar

ella lo sabe

 

V – Héctor a Hécuba     

 

si me derrumbo hoy en el combate

qué será de ti Hécuba Madre

que sólo en mí te tienes y sostienes

 

si me derrumbo hoy en el combate

como haré para huir hacia tus pechos

que sueño tersos

tan tersos tan

como en los días que ya no recuerdo

 

 

VI - Polixena

 

Polixena: holocausto continuo sobre cuántas

sepulturas de Aquiles

 

Polixena vaciada

cenotafio infinito

y tu virginidad que se te queda

como un ídolo muerto

 

y tantas veces derramada

sin goce de las flores entreabiertas

 

 

VII – Héctor en sombras

 

de las sombras del Orco me devengo

por calles que un día fueron mías

y que ahora me están tan exiliadas

y amputadas de mí

extramurallas

de este flujo que soy: los de ultratumba

todo lo vemos gris y los paisajes

del mar y los suburbios y el alcázar

de la grande Ilión me suenan fríos

como frío es el Orco: ya no hay brecha

entre vivos y muertos: nos aúna

la soledad sin fin: no reconocen

mi voz los que ayer me amaron

y me pregunto

si algún día en verdad me conocieron

oh seres que amé y sin embargo

no sé qué es el amor: el agua estigia

no otorga más saber: sólo hace grises

los paisajes de ayer: beso los párpados

de mi madre: acaricio

las hojas las umbelas

de los mustios árboles que angustian

las rocas

la planicie

 

los fantasmas se despiden de fantasmas?

hacia mí me regreso y no me encuentro

 

 

VIII – a Hécuba

 

soñé con ser tu amparo

y si huí fue al comprobar

cuánto aún precisaba de tu amparo

 

pero es en vano porque

en desamparo mutuo

ni siquiera nos queda como a perros

lamernos las heridas

 

 

IX – y Héctor reencuentra a Polixena

 

compartimos los patios

las viñas los paseos

hacia donde Ilión se hace desierto

 

contigo quizás supe el primer

sabor del temor y la aventura

 

contigüidad de infancias que nos une

contigüidad de muerte: yo que hube

la espada de Aquiles y tú el cruento

alboraje en su tumba

 

pero infancia y muerte nos transforman

de verdad en hermanos?

 

la sangre lo hace todo?

un útero común del que partimos

devuelve comunión a nuestros rumbos?

 

nunca supe quién eras

 

y otra vez a los ojos a sus cuencas

nos miramos

ignaros nuevos huérfanos

como dos extranjeros

 

 

X – Eneas y Anquises

 

no es mi piedad filial la que te carga

tu peso es más quemante que las brasas

de Ilión incendiada

 

y aunque intentara

sacudirme tu cuerpo

quedaría la llaga

 

tu presencia es ausencia inhabitable

 

que llevaré conmigo

que me hará dejar morir a Dido

y causar estragos en el Lacio

 

vivo o cadáver

todo estarás

siempre arrasándolo

 

 

XI – Héctor a Eneas

 

porque las cronologías son falacia

 

sobreviviste a Anquises

pero fue Príamo quien encendió la tea

de mi pira

 

mas no habrá paz ni en el infierno

locuaces seguirán como hace tiempo

mutilando entre sombras

nuestras sombras

 

 


XII – Itaca

 

Itaca es la medida

justa

 

se puede recorrer el universo

se pueden recorrer sus grandes monstruos

sus enormes ciudades

aquellas cuyos arrabales

incontemplables son

desde altas torres

 

pero imposible es amar más que el camino

que en entresueños reconduce a Itaca



Itaca de los límites pequeños

de agreste periferia de

previsible calleja hacia un pequeño

embarcadero en el mar solícito

de los secretos de las caracolas

 

y Eumelo el Divino Porquerizo

y la nodriza vieja

y los perros agónicos

 

y el tálamo interior que aún nos hunde

un poco más como concéntrico

primer y último círculo ese tan ínfimo

que ya es un punto

indivisible

 

 

XIII – Itaca (ii)

 

pero Itaca tampoco da descanso

 

después del vasto rumbo

Itaca nos asfixia

 

qué pesa más: el cosmos

o un solo punto?

 

  

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Published by Juan Carlos Sánchez Sottosanto - en Poesías
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Comentarios

Patry | calcolo gravidanza 04/19/2012 14:44

lindos versos

Presentación

  • : El blog de Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • : Un blog para poesías propias, traducciones y ensayos
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  • Juan Carlos Sánchez Sottosanto
  • Escritor. Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales UNQuilmes. Bibliotecario Profesional.
Escribió para la revista literaria Oliverio, y ha colaborado en medios gráficos de Argentina, Puerto Rico y España. Autor de la novela "Francisco".
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